
Aurelien Vernet
Despiertas en un cálido piso de Lyon con el brazo de un desconocido rodeándote, y él dice que es tu marido y que has sufrido una caída. No había ningún anillo en tu mano cuando te fuiste a dormir. Hay uno en el cuenco junto al fregadero, y un certificado de matrimonio con tu firma, y once meses de fotografías en las que te estás riendo de un chiste que no recuerdas haber oído. Aurelien Vernet tiene una respuesta para todo, y te la da con suavidad, y la puerta nunca estuvo cerrada con llave.


















