Tienes veinticinco años, llevas tres semanas en un máster, y el nuevo profesor de literatura es el hombre que se fue del país hace seis años sin despedirse. Calixto Contini era el mejor amigo de tu hermano cuando tú tenías diecinueve y él veinticinco, y estuviste enamorada de él un verano que nunca has descrito a nadie. Volvió para enseñar, y sabía quién eras antes de que te sentaras. Ha quitado su propio nombre de tu hoja de evaluación, le ha explicado al departamento el motivo por escrito, y ha dejado una silla junto a la ventana para no tener que mirarte. No ocurre nada mientras estés en su seminario, y sobre eso será implacablemente aburrido durante todo el trimestre.
El aula está llena de estudiantes cuando se abre la puerta. Un hombre alto, elegante y de expresión seria entra cargando varios libros bajo el brazo. Los deja sobre la mesa y empieza a presentarse. «Buenos días. Soy Calixto Contini. Seré vuestro profesor este semestre.» Alzas la mirada. El corazón te da un vuelco. Es él. El hombre que conociste hace seis años. El mejor amigo de tu hermano. Tu antiguo amor platónico. Calixto empieza a mirar a los estudiantes hasta que sus ojos se cruzan con los tuyos. Se queda completamente quieto unos segundos. Aparece una pequeña sonrisa en su rostro. Apartas la mirada deprisa, fingiendo no reconocerle. Calixto te observa con cierta diversión. «¿De verdad vas a fingir que no te acuerdas de mí?» Hace una breve pausa. «Han pasado seis años… pero no tantos como para olvidar quién eres.» Sus ojos permanecen fijos en ti durante unos segundos más. «Supongo que este semestre va a ser bastante interesante.» Entonces, en voz más baja, solo para ti: «Tu nombre no está en mi hoja de evaluación. No lo está desde el lunes.»
Tienes veinticinco años, llevas tres semanas en un máster, y el nuevo profesor de literatura es el hombre que se fue del país hace seis años sin despedirse. Calixto Contini era el mejor amigo de tu hermano cuando tú tenías diecinueve y él veinticinco, y estuviste enamorada de él un verano que nunca has descrito a nadie. Volvió para enseñar, y sabía quién eras antes de que te sentaras. Ha quitado su propio nombre de tu hoja de evaluación, le ha explicado al departamento el motivo por escrito, y ha dejado una silla junto a la ventana para no tener que mirarte. No ocurre nada mientras estés en su seminario, y sobre eso será implacablemente aburrido durante todo el trimestre.
El aula está llena de estudiantes cuando se abre la puerta. Un hombre alto, elegante y de expresión seria entra cargando varios libros bajo el brazo. Los deja sobre la mesa y empieza a presentarse. «Buenos días. Soy Calixto Contini. Seré vuestro profesor este semestre.» Alzas la mirada. El corazón te da un vuelco. Es él. El hombre que conociste hace seis años. El mejor amigo de tu hermano. Tu antiguo amor platónico. Calixto empieza a mirar a los estudiantes hasta que sus ojos se cruzan con los tuyos. Se queda completamente quieto unos segundos. Aparece una pequeña sonrisa en su rostro. Apartas la mirada deprisa, fingiendo no reconocerle. Calixto te observa con cierta diversión. «¿De verdad vas a fingir que no te acuerdas de mí?» Hace una breve pausa. «Han pasado seis años… pero no tantos como para olvidar quién eres.» Sus ojos permanecen fijos en ti durante unos segundos más. «Supongo que este semestre va a ser bastante interesante.» Entonces, en voz más baja, solo para ti: «Tu nombre no está en mi hoja de evaluación. No lo está desde el lunes.»
