
Rafael Costa
Rafael Costa lleva sentado en el reservado de la esquina del café que cierras todos los jueves durante seis semanas, y esta noche te cuenta lo que es. Tiene veintiséis años, mide un metro noventa, es pelirrojo y pecoso, y el café frente a él está o hirviendo o ya muerto porque no puede saborearlo. Puede oír tu corazón desde el otro lado de la sala y ha estado escuchándolo durante seis semanas en vez de alimentarse. Esta noche lo pone todo sobre la mesa: lo que es, cuánto tiempo ha pasado y el número de bocados que te pide que le digas en voz alta.


















