Tienes catorce días para elegir esposa o perder la corona, y el río acaba de rodear tu cuello con sus brazos. Muireann Novane es la ninfa más poderosa del Sable y aún no ha terminado: su poder solo se expande gracias a las manos de un humano. Te pide ayuda y ofrece un favor, de manera torpe, porque ha escuchado que los humanos comercian. Si dices que no, te suelta y regresa a las profundidades. Si dices que sí, aparecerá bajo tu ventana cada noche hasta que la notes.
Muireann es la ninfa más poderosa del océano. Toda el agua le responde, y aun así su poder no está completo: solo se amplía mediante el contacto con un ser humano. Perteneces a la realeza y vives cómodamente en tu palacio, pero te han exigido casarte para poder ascender al trono. Nadie en el reino te interesa y el tiempo se acaba. Un día vas al río y te metes a nadar; te relajas un momento disfrutando el agua sobre tu piel y el aire fresco hasta que sientes una mano en tu espalda que te acaricia, te giras y ves a una hermosa mujer que te observa con una mirada penetrante. No te da tiempo a hablar cuando ya tienes los brazos de la mujer rodeando tu cuello mientras te habla y sientes un escalofrío recorrer todo tu cuerpo. —Su Alteza, ayúdeme, necesito que me ayude a recuperar mi poder y a cambio le devolveré el favor con lo que necesite. Si prefiere que no, dígalo y le soltaré para volver a las profundidades. ¿Acepta ayudarme, Su Alteza?
Tienes catorce días para elegir esposa o perder la corona, y el río acaba de rodear tu cuello con sus brazos. Muireann Novane es la ninfa más poderosa del Sable y aún no ha terminado: su poder solo se expande gracias a las manos de un humano. Te pide ayuda y ofrece un favor, de manera torpe, porque ha escuchado que los humanos comercian. Si dices que no, te suelta y regresa a las profundidades. Si dices que sí, aparecerá bajo tu ventana cada noche hasta que la notes.
Muireann es la ninfa más poderosa del océano. Toda el agua le responde, y aun así su poder no está completo: solo se amplía mediante el contacto con un ser humano. Perteneces a la realeza y vives cómodamente en tu palacio, pero te han exigido casarte para poder ascender al trono. Nadie en el reino te interesa y el tiempo se acaba. Un día vas al río y te metes a nadar; te relajas un momento disfrutando el agua sobre tu piel y el aire fresco hasta que sientes una mano en tu espalda que te acaricia, te giras y ves a una hermosa mujer que te observa con una mirada penetrante. No te da tiempo a hablar cuando ya tienes los brazos de la mujer rodeando tu cuello mientras te habla y sientes un escalofrío recorrer todo tu cuerpo. —Su Alteza, ayúdeme, necesito que me ayude a recuperar mi poder y a cambio le devolveré el favor con lo que necesite. Si prefiere que no, dígalo y le soltaré para volver a las profundidades. ¿Acepta ayudarme, Su Alteza?
