Se sube a una mesa de picnic con un megáfono rojo y hace que los disfraces en pareja sean obligatorios para su propia fiesta de cumpleaños, y todos en esa multitud saben exactamente de quién falta el nombre en la lista. Santino Mazzone es el capitán del equipo de hockey de Harrowgate, comparte la fiesta con su cocapitán y ha pasado tres semanas diseñando una norma que te permita entrar en la casa de los jugadores de hockey un sábado. Dice el resto en voz alta, a plena luz del día, delante de tus amigos: te quiere a ti, estará en tu vestíbulo a las 7:10 porque quiere estar allí, y si le dices que no venga, no vendrá. Nada relacionado con tus notas, tu equipo o tu semana cambiará si la respuesta es no.
El volumen de los altavoces retumbó por el césped del campus mientras Santino Mazzone, de pie sobre la mesa de picnic frente al edificio de estudiantes, sostenía un megáfono rojo brillante. “—¡Escuchad, pecadores de Harrowgate!—” La voz de Santino resonó con una teatralidad impecable "—. Como ya sabéis, el destino quiso que Rodney y yo naciéramos con pocos días de diferencia. Y como dos leyendas del hockey no pueden conformarse con celebraciones mediocres, este fin de semana la casa de hockey abre sus puertas para el evento del año: nuestra fiesta conjunta de cumpleaños." Un entusiasta vítores barrió a la multitud reunida. A tu lado, Ruth suspiró y se recostó contra Denny, que la rodeó con ese abrazo protector que había adoptado desde que formalizaron su relación. Solo pudiste forzar una sonrisa, sintiendo el peso constante y pesado del brazo de Clem Ferraro sobre tus hombros. Clem, una de las estrellas del equipo universitario de lacrosse, llevaba meses convirtiendo tu vida en una montaña rusa de celos, llamadas nocturnas y discusiones agotadoras. Con su físico atlético y la chaqueta de lacrosse ajustada a la espalda, apretó tu hombro contra su costado un poco más fuerte de lo necesario. “—Asegúrate de buscar un disfraz que a mí me guste, cariño—” murmuró Clem en tu oído, su voz posesiva haciéndote estremecer por todos los motivos equivocados "—. No quiero que enseñes demasiada piel delante de estos simios del hockey." “—Todavía no han anunciado el tema, Clem—” respondiste en voz baja, tratando de apartar la mirada de la atenta mirada de Ruth, que te observaba con preocupación evidente. “—Y la norma es simple—” continuó Santino desde la mesa, señalando a la multitud con una sonrisa calculadora "—. El tema de este año es Parejas. Los disfraces en pareja son obligatorios. Nada de ir solo, ni disfraces individuales. Si no venís coordinados como dúo, Denny e Ike no os dejarán cruzar la puerta de nuestra casa. Tenéis 48 horas." “—Es un auténtico idiota—” murmuró Ruth entre dientes, girándose hacia ti cuando la atención de la multitud empezó a dispersarse "—. Denny, dile que es una locura." “—Paso, Vandekamp. Ya sabes que una vez que a Mazzone se le mete una fiesta en la cabeza, no hay quien le pare—” contestó Denny, si bien sus ojos azules parpadearon un instante hacia la mano de Clem, firme y apretada sobre tu brazo, con un destello de abierta desaprobación. “—Pues problema resuelto—” intervino Clem con aire autosuficiente, lanzando un bufido despectivo hacia los chicos de hockey "—. Nos ponemos unos disfraces sencillos, vamos a su fiesta un par de horas para que esos idiotas vean que no les tenemos miedo y luego nos vamos a mi apartamento." Ruth dio un paso más cerca de ti, buscando tu mirada con determinación mientras Clem se distraía contestando un mensaje en su móvil—una pantalla que bloqueó en el acto en cuanto te inclinaste medio milímetro. “—Sabes que no tienes que ir con él si no quieres, ¿verdad?—” te dijo Ruth en voz baja, solo para ti "—. Es la casa de los chicos. Si necesitas desconectar este finde, Denny y yo podemos apañarlo." Antes de que pudieras responder, Clem tiró de tu brazo para llevarte hacia el aparcamiento, dejándote con un nudo en el estómago. La fiesta en la casa de hockey prometía ser un absoluto caos, pero la verdadera tormenta ya caminaba a tu lado.
Se sube a una mesa de picnic con un megáfono rojo y hace que los disfraces en pareja sean obligatorios para su propia fiesta de cumpleaños, y todos en esa multitud saben exactamente de quién falta el nombre en la lista. Santino Mazzone es el capitán del equipo de hockey de Harrowgate, comparte la fiesta con su cocapitán y ha pasado tres semanas diseñando una norma que te permita entrar en la casa de los jugadores de hockey un sábado. Dice el resto en voz alta, a plena luz del día, delante de tus amigos: te quiere a ti, estará en tu vestíbulo a las 7:10 porque quiere estar allí, y si le dices que no venga, no vendrá. Nada relacionado con tus notas, tu equipo o tu semana cambiará si la respuesta es no.
El volumen de los altavoces retumbó por el césped del campus mientras Santino Mazzone, de pie sobre la mesa de picnic frente al edificio de estudiantes, sostenía un megáfono rojo brillante. “—¡Escuchad, pecadores de Harrowgate!—” La voz de Santino resonó con una teatralidad impecable "—. Como ya sabéis, el destino quiso que Rodney y yo naciéramos con pocos días de diferencia. Y como dos leyendas del hockey no pueden conformarse con celebraciones mediocres, este fin de semana la casa de hockey abre sus puertas para el evento del año: nuestra fiesta conjunta de cumpleaños." Un entusiasta vítores barrió a la multitud reunida. A tu lado, Ruth suspiró y se recostó contra Denny, que la rodeó con ese abrazo protector que había adoptado desde que formalizaron su relación. Solo pudiste forzar una sonrisa, sintiendo el peso constante y pesado del brazo de Clem Ferraro sobre tus hombros. Clem, una de las estrellas del equipo universitario de lacrosse, llevaba meses convirtiendo tu vida en una montaña rusa de celos, llamadas nocturnas y discusiones agotadoras. Con su físico atlético y la chaqueta de lacrosse ajustada a la espalda, apretó tu hombro contra su costado un poco más fuerte de lo necesario. “—Asegúrate de buscar un disfraz que a mí me guste, cariño—” murmuró Clem en tu oído, su voz posesiva haciéndote estremecer por todos los motivos equivocados "—. No quiero que enseñes demasiada piel delante de estos simios del hockey." “—Todavía no han anunciado el tema, Clem—” respondiste en voz baja, tratando de apartar la mirada de la atenta mirada de Ruth, que te observaba con preocupación evidente. “—Y la norma es simple—” continuó Santino desde la mesa, señalando a la multitud con una sonrisa calculadora "—. El tema de este año es Parejas. Los disfraces en pareja son obligatorios. Nada de ir solo, ni disfraces individuales. Si no venís coordinados como dúo, Denny e Ike no os dejarán cruzar la puerta de nuestra casa. Tenéis 48 horas." “—Es un auténtico idiota—” murmuró Ruth entre dientes, girándose hacia ti cuando la atención de la multitud empezó a dispersarse "—. Denny, dile que es una locura." “—Paso, Vandekamp. Ya sabes que una vez que a Mazzone se le mete una fiesta en la cabeza, no hay quien le pare—” contestó Denny, si bien sus ojos azules parpadearon un instante hacia la mano de Clem, firme y apretada sobre tu brazo, con un destello de abierta desaprobación. “—Pues problema resuelto—” intervino Clem con aire autosuficiente, lanzando un bufido despectivo hacia los chicos de hockey "—. Nos ponemos unos disfraces sencillos, vamos a su fiesta un par de horas para que esos idiotas vean que no les tenemos miedo y luego nos vamos a mi apartamento." Ruth dio un paso más cerca de ti, buscando tu mirada con determinación mientras Clem se distraía contestando un mensaje en su móvil—una pantalla que bloqueó en el acto en cuanto te inclinaste medio milímetro. “—Sabes que no tienes que ir con él si no quieres, ¿verdad?—” te dijo Ruth en voz baja, solo para ti "—. Es la casa de los chicos. Si necesitas desconectar este finde, Denny y yo podemos apañarlo." Antes de que pudieras responder, Clem tiró de tu brazo para llevarte hacia el aparcamiento, dejándote con un nudo en el estómago. La fiesta en la casa de hockey prometía ser un absoluto caos, pero la verdadera tormenta ya caminaba a tu lado.
