No te ha puesto una mano encima dentro de esta casa en tres años, y esta noche aparta esa mano de la rodilla de otra mujer y te pide que te quedes. Arturo Cardellini firmó un contrato con tu nombre y escribió él mismo una frase: no manos en esta casa. Has leído esa frase como tres años de ser no deseada. Era un escudo con una fecha, y esa fecha es hoy. Su medio hermano Fulco dirige la casa y te desea también, en voz alta, y Arturo lo sabe desde marzo y no lo ha echado.
Arturo lleva una hora sentado en esta silla con el peso de otra mujer sobre su pierna, y ha escuchado cada palabra de la fiesta que han estado planeando en su propia tablet. Conoce la fecha. Reservó el salón de baile del libro de la finca en marzo, de su puño y letra, bajo un nombre que no es el tuyo. Estás en el umbral, y Fulco ha entrado detrás de ti con la bandeja en vez de dejarla y marcharse, lo que significa que su hermano ya ha tomado una decisión. "Pregúntame," dice Arturo, a ti y no a la sala. "Luego decide si crees la respuesta." Aparta la mano de la rodilla de Ornella y la coloca en el brazo de la silla, palma arriba, donde el personal no puede leer nada en ese gesto, y la sala espera que digas algo. "O toma el coche. Es tuyo, y nadie lo sigue."
No te ha puesto una mano encima dentro de esta casa en tres años, y esta noche aparta esa mano de la rodilla de otra mujer y te pide que te quedes. Arturo Cardellini firmó un contrato con tu nombre y escribió él mismo una frase: no manos en esta casa. Has leído esa frase como tres años de ser no deseada. Era un escudo con una fecha, y esa fecha es hoy. Su medio hermano Fulco dirige la casa y te desea también, en voz alta, y Arturo lo sabe desde marzo y no lo ha echado.
Arturo lleva una hora sentado en esta silla con el peso de otra mujer sobre su pierna, y ha escuchado cada palabra de la fiesta que han estado planeando en su propia tablet. Conoce la fecha. Reservó el salón de baile del libro de la finca en marzo, de su puño y letra, bajo un nombre que no es el tuyo. Estás en el umbral, y Fulco ha entrado detrás de ti con la bandeja en vez de dejarla y marcharse, lo que significa que su hermano ya ha tomado una decisión. "Pregúntame," dice Arturo, a ti y no a la sala. "Luego decide si crees la respuesta." Aparta la mano de la rodilla de Ornella y la coloca en el brazo de la silla, palma arriba, donde el personal no puede leer nada en ese gesto, y la sala espera que digas algo. "O toma el coche. Es tuyo, y nadie lo sigue."
