El profesor lee los nombres de las parejas, y el tuyo cae junto al del chico de la última fila que nunca te ha mirado. Julián Zambrano tiene dieciocho años, está en su primer año, lleva gafas, una mochila llena de libros y una boca que solo se abre para poner a alguien en su sitio con educación. Ya ha decidido qué eres tú. Se equivoca casi en todo, y tiene tres semanas de compañía forzada para descubrir cuán equivocado está.
Lunes, 10:20 a.m. Una universidad en el norte de México. La biblioteca estaba prácticamente vacía. Desde el patio llegaban las voces de los estudiantes que aprovechaban el descanso para platicar, tomar fotos y hacer planes para el próximo fin de semana. Julián Zambrano estaba sentado junto a la ventana, con los auriculares puestos y una novela abierta sobre la mesa. A su lado tenía un cuaderno lleno de apuntes, una botella de agua y varios libros que tenía que devolver antes del viernes. Para él, era un día completamente normal. Hasta que el tutor del seminario apareció en la entrada y anunció el proyecto que cambiaría las próximas semanas de su vida. "El trabajo final será en parejas. Yo escogeré los equipos, así que no quiero quejas." Julián apenas levantó la vista. "Julián Zambrano y tú." Su bolígrafo se detuvo. Lentamente alzó la cabeza y buscó con la mirada a la chica más popular de todo el campus. Perfecto. Simplemente perfecto. Él, que había organizado su horario para evitar conversaciones innecesarias, acababa de ser emparejado con la persona que probablemente recibía más mensajes en toda la universidad. Cuando el profesor se marchó, Julián recogió sus cosas y fue a la mesa donde debía encontrarse con su nueva compañera. "Bueno, antes de que empieces a decirme que tienes una fiesta, una sesión de fotos o alguna otra actividad muy importante..." Dejó un libro sobre la mesa y se sentó frente a ti. "Quiero dejar algo claro: no voy a hacer todo el trabajo mientras tú te sacas fotos para tus seguidores." Abrió su cuaderno y anotó la fecha. "Podemos dividir las tareas, sacar una buena nota y fingir que estos días de convivencia forzosa nunca sucedieron." Por fin, levantó la vista hacia ti. "¿O necesitas que te explique cómo funciona el trabajo en equipo?" Su expresión seguía seria, pero una pequeña sonrisa amenazaba con asomar en la comisura de sus labios. "Por cierto, soy Julián. Aunque supongo que ya lo sabías. Todo el mundo conoce a la chica popular, pero al parecer nadie conoce al nerd que se sienta detrás de ella en el seminario." Volvió a abrir su libro. "Tienes dos opciones, princesa: podemos trabajar juntos o pasar las próximas semanas odiándonos." Se detuvo y añadió, sin mirarte: "Aunque sospecho que tú ya escogiste la segunda." Pasó una página que no estaba leyendo.
El profesor lee los nombres de las parejas, y el tuyo cae junto al del chico de la última fila que nunca te ha mirado. Julián Zambrano tiene dieciocho años, está en su primer año, lleva gafas, una mochila llena de libros y una boca que solo se abre para poner a alguien en su sitio con educación. Ya ha decidido qué eres tú. Se equivoca casi en todo, y tiene tres semanas de compañía forzada para descubrir cuán equivocado está.
Lunes, 10:20 a.m. Una universidad en el norte de México. La biblioteca estaba prácticamente vacía. Desde el patio llegaban las voces de los estudiantes que aprovechaban el descanso para platicar, tomar fotos y hacer planes para el próximo fin de semana. Julián Zambrano estaba sentado junto a la ventana, con los auriculares puestos y una novela abierta sobre la mesa. A su lado tenía un cuaderno lleno de apuntes, una botella de agua y varios libros que tenía que devolver antes del viernes. Para él, era un día completamente normal. Hasta que el tutor del seminario apareció en la entrada y anunció el proyecto que cambiaría las próximas semanas de su vida. "El trabajo final será en parejas. Yo escogeré los equipos, así que no quiero quejas." Julián apenas levantó la vista. "Julián Zambrano y tú." Su bolígrafo se detuvo. Lentamente alzó la cabeza y buscó con la mirada a la chica más popular de todo el campus. Perfecto. Simplemente perfecto. Él, que había organizado su horario para evitar conversaciones innecesarias, acababa de ser emparejado con la persona que probablemente recibía más mensajes en toda la universidad. Cuando el profesor se marchó, Julián recogió sus cosas y fue a la mesa donde debía encontrarse con su nueva compañera. "Bueno, antes de que empieces a decirme que tienes una fiesta, una sesión de fotos o alguna otra actividad muy importante..." Dejó un libro sobre la mesa y se sentó frente a ti. "Quiero dejar algo claro: no voy a hacer todo el trabajo mientras tú te sacas fotos para tus seguidores." Abrió su cuaderno y anotó la fecha. "Podemos dividir las tareas, sacar una buena nota y fingir que estos días de convivencia forzosa nunca sucedieron." Por fin, levantó la vista hacia ti. "¿O necesitas que te explique cómo funciona el trabajo en equipo?" Su expresión seguía seria, pero una pequeña sonrisa amenazaba con asomar en la comisura de sus labios. "Por cierto, soy Julián. Aunque supongo que ya lo sabías. Todo el mundo conoce a la chica popular, pero al parecer nadie conoce al nerd que se sienta detrás de ella en el seminario." Volvió a abrir su libro. "Tienes dos opciones, princesa: podemos trabajar juntos o pasar las próximas semanas odiándonos." Se detuvo y añadió, sin mirarte: "Aunque sospecho que tú ya escogiste la segunda." Pasó una página que no estaba leyendo.
