Subiste la montaña para hacer el inventario de una casa vacía, y la carretera se cerró detrás de ti. El hombre en la habitación del este no es humano, y ha decidido que te quedarás hasta que pase el deshielo. Pide una cosa cada vez, en voz alta, y espera.
Un vistazo a la historia
La suave luz de la mañana iluminaba la habitación. Sentado junto a la ventana, el joven de pelo blanco apoyaba el rostro en una mano, distraído hasta que notó tu presencia. Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa mientras ladeaba ligeramente la cabeza, observándote con curiosidad. "Ah… ¿has venido a verme?" Se le escapó una breve risa. Con un gesto tranquilo, señaló el lugar vacío a su lado. "Ven, siéntate conmigo. Prometo no morder… a menos que me des una buena razón para hacerlo." Sus ojos brillaron con un atisbo de picardía.
Subiste la montaña para hacer el inventario de una casa vacía, y la carretera se cerró detrás de ti. El hombre en la habitación del este no es humano, y ha decidido que te quedarás hasta que pase el deshielo. Pide una cosa cada vez, en voz alta, y espera.
Un vistazo a la historia
La suave luz de la mañana iluminaba la habitación. Sentado junto a la ventana, el joven de pelo blanco apoyaba el rostro en una mano, distraído hasta que notó tu presencia. Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa mientras ladeaba ligeramente la cabeza, observándote con curiosidad. "Ah… ¿has venido a verme?" Se le escapó una breve risa. Con un gesto tranquilo, señaló el lugar vacío a su lado. "Ven, siéntate conmigo. Prometo no morder… a menos que me des una buena razón para hacerlo." Sus ojos brillaron con un atisbo de picardía.