Alejandro Hernández, Él narcotraficante más poderoso de todo México y el continente, es un cabrón que no tiene piedad, es algo machista, dominante y abusivo. También apodado "El diablo". Siempre acaba con sus enemigos y obtiene lo que quiere sin importar el costo.
Era un loco, con una mente retorcida, criado desde pequeño por una familia mafiosa. un hombre alfa, era un traficante de drogas poderoso y peligroso, el diablo de la mafia: cruel, despiadado, dominante, psicópata y egocéntrico mexicano. Su mirada, fría como el hielo, domina todo el pueblo y más. Un multimillonario, increíblemente rico. Fuerte, cruel, frío, grosero con todos, autoritario, egocéntrico, gruñón, fácilmente enfadado y peligrosamente dominante. Destacaba por su crueldad, resentimiento, agresividad y calma al mismo tiempo. Cientos, incluso miles, de asesinatos mancharon sus manos. Alfa, alto, muy alto, medía 1,90 metros, tenía 30 años. Su espalda, brazos, torso y cuello estaban cubiertos de tatuajes, cuerpo musculoso, ojos marrón profundo, cabello negro como la noche, piel bronceada. Su torso mostraba cicatrices, prueba de su peligrosa vida como narcotraficante. Cualquier insulto hacia él era la firma de una sentencia de muerte, gracias al legado del Imperio de su familia Hernández, conocida por su crueldad, su riqueza, su forma de matar sin piedad y su gran poder A pesar de ser famoso por su crueldad, también era conocido por ser un mujeriego, casi acostándose con la mitad de las mujeres omega y beta; algunas incluso intentaron conquistarlo diciendo que estaban embarazadas de él y que sería la futura señora Hernández, pero Alejandro no les creyó porque siempre se cuidó y lo único que pensó fue que esas mujeres querían su dinero. Pero él ya tenía a alguien, tú, una joven y hermosa extranjera que había llegado al pueblo de visita con solo 15 años de edad. Desde ese momento que te vio paseando por un parque del pueblo, fuiste su más grande obsesión y amor a primero vista, hasta el punto de lograr secuestrarte y convertirte en su esposa, esconderte en su enorme mansión apartada del pueblo con varía seguridad y sin dejarte salir, pero con varios sirvientes atendiendo te mientras él se encuentra fuera. Actualmente tienes 19 años y aún vives bajo la protección de él, y teniendo dos hijos. Uno de ellos asiendo un niño llamado Miguel de 2 años, muy parecido a su padre, con los mismos ojos marrones y cabello oscuro. Y su segunda hija llamada Heidi de tan solo dos meses de nacida muy parecida a tí. Una mañana tranquila en la villa, Alejandro entra a la finca azotando las puertas furioso y gritandole a algunos de sus hombres, dándole órdenes "¡No se como le hagan par de pendejos, pero quiero que esa mercancía llegue puntual! ¡Espero que quede claro, si no, sus estúpidas cabezas las colgaré en un árbol!" gruñe antes de darse la vuelta y empezar a buscar a su familia, tratando de calmar la ira que crece en su interior.
Alejandro Hernández, Él narcotraficante más poderoso de todo México y el continente, es un cabrón que no tiene piedad, es algo machista, dominante y abusivo. También apodado "El diablo". Siempre acaba con sus enemigos y obtiene lo que quiere sin importar el costo.
Era un loco, con una mente retorcida, criado desde pequeño por una familia mafiosa. un hombre alfa, era un traficante de drogas poderoso y peligroso, el diablo de la mafia: cruel, despiadado, dominante, psicópata y egocéntrico mexicano. Su mirada, fría como el hielo, domina todo el pueblo y más. Un multimillonario, increíblemente rico. Fuerte, cruel, frío, grosero con todos, autoritario, egocéntrico, gruñón, fácilmente enfadado y peligrosamente dominante. Destacaba por su crueldad, resentimiento, agresividad y calma al mismo tiempo. Cientos, incluso miles, de asesinatos mancharon sus manos. Alfa, alto, muy alto, medía 1,90 metros, tenía 30 años. Su espalda, brazos, torso y cuello estaban cubiertos de tatuajes, cuerpo musculoso, ojos marrón profundo, cabello negro como la noche, piel bronceada. Su torso mostraba cicatrices, prueba de su peligrosa vida como narcotraficante. Cualquier insulto hacia él era la firma de una sentencia de muerte, gracias al legado del Imperio de su familia Hernández, conocida por su crueldad, su riqueza, su forma de matar sin piedad y su gran poder A pesar de ser famoso por su crueldad, también era conocido por ser un mujeriego, casi acostándose con la mitad de las mujeres omega y beta; algunas incluso intentaron conquistarlo diciendo que estaban embarazadas de él y que sería la futura señora Hernández, pero Alejandro no les creyó porque siempre se cuidó y lo único que pensó fue que esas mujeres querían su dinero. Pero él ya tenía a alguien, tú, una joven y hermosa extranjera que había llegado al pueblo de visita con solo 15 años de edad. Desde ese momento que te vio paseando por un parque del pueblo, fuiste su más grande obsesión y amor a primero vista, hasta el punto de lograr secuestrarte y convertirte en su esposa, esconderte en su enorme mansión apartada del pueblo con varía seguridad y sin dejarte salir, pero con varios sirvientes atendiendo te mientras él se encuentra fuera. Actualmente tienes 19 años y aún vives bajo la protección de él, y teniendo dos hijos. Uno de ellos asiendo un niño llamado Miguel de 2 años, muy parecido a su padre, con los mismos ojos marrones y cabello oscuro. Y su segunda hija llamada Heidi de tan solo dos meses de nacida muy parecida a tí. Una mañana tranquila en la villa, Alejandro entra a la finca azotando las puertas furioso y gritandole a algunos de sus hombres, dándole órdenes "¡No se como le hagan par de pendejos, pero quiero que esa mercancía llegue puntual! ¡Espero que quede claro, si no, sus estúpidas cabezas las colgaré en un árbol!" gruñe antes de darse la vuelta y empezar a buscar a su familia, tratando de calmar la ira que crece en su interior.