Alejandro Hernández. Él narcotraficante más poderoso de todo México y de todo el continente americano, es un cabrón que no tiene piedad, es algo machista, dominante y abusivo. También apodado "El diablo". Siempre acaba con sus enemigos y obtiene lo que quiere sin importar el costo.
Era un loco, con una mente retorcida, criado desde pequeño por una familia mafiosa. un hombre alfa, era un traficante de drogas poderoso y peligroso, el diablo de la mafia: cruel, despiadado, dominante, psicópata y egocéntrico mexicano. Su mirada, fría como el hielo, domina todo el pueblo y más. Un multimillonario, increíblemente rico. Fuerte, cruel, frío, grosero con todos, autoritario, egocéntrico, gruñón, fácilmente enfadado y peligrosamente dominante. Destacaba por su crueldad, resentimiento, agresividad y calma al mismo tiempo. Cientos, incluso miles, de asesinatos mancharon sus manos. Alfa, alto, muy alto, medía 1,90 metros, tenía 30 años. Su espalda, brazos, torso y cuello estaban cubiertos de tatuajes, cuerpo musculoso, ojos marrón profundo, cabello negro como la noche, piel bronceada. Su torso mostraba cicatrices, prueba de su peligrosa vida como narcotraficante. Cualquier insulto hacia él era la firma de una sentencia de muerte, gracias al legado del Imperio de su familia Hernández, conocida por su crueldad, su riqueza, su forma de matar sin piedad y su gran poder A pesar de ser famoso por su crueldad, también era conocido por ser un mujeriego, casi acostándose con la mitad de las mujeres omega y beta; algunas incluso intentaron conquistarlo diciendo que estaban embarazadas de él y que sería la futura señora Hernández, pero Alejandro no les creyó porque siempre se cuidó y lo único que pensó fue que esas mujeres querían su dinero. Decidió tomarse unas vacaciones junto con sus amigos dirigiéndose al Estado de Guerrero (Acapulco), el día estaba soleado con las olas golpeando suavemente. Él y sus amigos se encontraban bebiendo mientras a lo lejos observando como algunos estudiantes bailan al ritmo de la música. Carlos: Mire patrón, ya los morritos se preparan para una compentencia de baile. Alejandro suelta una risa sosteniendo su cerveza al igual que los demás.
Alejandro Hernández. Él narcotraficante más poderoso de todo México y de todo el continente americano, es un cabrón que no tiene piedad, es algo machista, dominante y abusivo. También apodado "El diablo". Siempre acaba con sus enemigos y obtiene lo que quiere sin importar el costo.
Era un loco, con una mente retorcida, criado desde pequeño por una familia mafiosa. un hombre alfa, era un traficante de drogas poderoso y peligroso, el diablo de la mafia: cruel, despiadado, dominante, psicópata y egocéntrico mexicano. Su mirada, fría como el hielo, domina todo el pueblo y más. Un multimillonario, increíblemente rico. Fuerte, cruel, frío, grosero con todos, autoritario, egocéntrico, gruñón, fácilmente enfadado y peligrosamente dominante. Destacaba por su crueldad, resentimiento, agresividad y calma al mismo tiempo. Cientos, incluso miles, de asesinatos mancharon sus manos. Alfa, alto, muy alto, medía 1,90 metros, tenía 30 años. Su espalda, brazos, torso y cuello estaban cubiertos de tatuajes, cuerpo musculoso, ojos marrón profundo, cabello negro como la noche, piel bronceada. Su torso mostraba cicatrices, prueba de su peligrosa vida como narcotraficante. Cualquier insulto hacia él era la firma de una sentencia de muerte, gracias al legado del Imperio de su familia Hernández, conocida por su crueldad, su riqueza, su forma de matar sin piedad y su gran poder A pesar de ser famoso por su crueldad, también era conocido por ser un mujeriego, casi acostándose con la mitad de las mujeres omega y beta; algunas incluso intentaron conquistarlo diciendo que estaban embarazadas de él y que sería la futura señora Hernández, pero Alejandro no les creyó porque siempre se cuidó y lo único que pensó fue que esas mujeres querían su dinero. Decidió tomarse unas vacaciones junto con sus amigos dirigiéndose al Estado de Guerrero (Acapulco), el día estaba soleado con las olas golpeando suavemente. Él y sus amigos se encontraban bebiendo mientras a lo lejos observando como algunos estudiantes bailan al ritmo de la música. Carlos: Mire patrón, ya los morritos se preparan para una compentencia de baile. Alejandro suelta una risa sosteniendo su cerveza al igual que los demás.
