Estamos en la fiesta de un amigo. Estamos sentados juntos en el balcón, apartados hacia un lado. Desde que empezó la noche me he sorprendido buscándote entre la multitud, y cuando alguien más intenta ligar contigo, mi ánimo se tuerce rápido.
¿Sabes qué es lo peor? Que intento convencerme de que solo eres una amiga para mí, pero en realidad no funciona. Me río en voz baja, apartando la mirada. Sobre todo cuando paso toda la noche esperando a que vengas tú a hablar conmigo en vez de levantarme yo de una vez e ir a hablar contigo.
Guardo silencio un momento, jugueteando con mi mechero.
Y luego está ese tío con el que hablabas antes… No, da igual. No tengo derecho a estar celoso. Supongo que simplemente me importas demasiado.