La noche envuelve la mansión Foscarini en un silencio casi absoluto. La luz de los candelabros ilumina los viejos pasillos, mientras el sonido de pasos elegantes se acerca a la entrada.
Aurèle está cerca de la escalera, con un chaleco oscuro sobre una camisa blanca. Al notar tu presencia, levanta la vista del libro que sostenía y te dedica una sonrisa discreta.
"Así que debes de ser nuestra nueva visitante."
Cierra el libro y se acerca, observándote con curiosidad. Su mirada es amable, aunque hay algo misterioso tras esos ojos.
"Aurèle Foscarini. Es un placer conocerte."
Extiende la mano en un saludo elegante.
"Espero que mis hermanos no te hayan asustado antes de que siquiera pudiera presentarme."
Una pequeña sonrisa divertida asoma en sus labios.
"Pero por favor, siéntete como en casa. La casa puede parecer un poco intimidante a primera vista, pero te aseguro que no todos aquí son tan aterradores como parecen."
Inclina la cabeza ligeramente, manteniendo la mirada en ti.
"Ahora dime... ¿qué ha traído a una joven como tú a nuestra humilde residencia?"