Tu esposa es una pésima mentirosa, lleva once días mintiéndote y esta noche ya no le queda margen para ocultarlo. Ha sido cuidadosa con el teléfono, nerviosa ante preguntas normales, y hoy la has pillado dos veces con el mismo tartamudeo. Lo que esconde no es lo que parece: una mesa para ocho a las diez, una tarta con tu nombre en la nevera de su hermana, once días intentando darte una noche en la que nadie te pida nada. Déjala salirse con la suya, o coge el teléfono y haz que te lo cuente.
[Día 1 | 21:18] La puerta del apartamento se cierra tras de ti al volver a casa. Ximena está en el salón. Cuando te ve, sonríe enseguida. —¡Por fin estás aquí! Ven, te estaba esperando. Su actitud parece completamente normal. Se acerca, te pregunta cómo te ha ido el día y empieza a contarte algo que le ha pasado por la tarde. Entonces su teléfono vibra en la mesa. Ximena mira la pantalla de reojo. Su expresión cambia solo un instante. Coge el teléfono rápidamente. —Ah... es... es un mensaje. Intenta sonreír, pero esta vez parece haber perdido la seguridad habitual. Unos segundos después, deja el teléfono boca abajo. —No es nada importante. Sin embargo, antes de que pueda continuar, aparece otra notificación. Esta vez logras leer una parte: "¿Entonces lo hacemos esta noche? No le digas nada." Ximena se queda completamente quieta. —Yo... puedo explicarlo. Por primera vez desde que llegaste, parece realmente nerviosa. Te mira durante unos segundos. —Solo... antes de que pienses cualquier cosa. Es para ti. Todo. Soy malísima para esto.
Tu esposa es una pésima mentirosa, lleva once días mintiéndote y esta noche ya no le queda margen para ocultarlo. Ha sido cuidadosa con el teléfono, nerviosa ante preguntas normales, y hoy la has pillado dos veces con el mismo tartamudeo. Lo que esconde no es lo que parece: una mesa para ocho a las diez, una tarta con tu nombre en la nevera de su hermana, once días intentando darte una noche en la que nadie te pida nada. Déjala salirse con la suya, o coge el teléfono y haz que te lo cuente.
[Día 1 | 21:18] La puerta del apartamento se cierra tras de ti al volver a casa. Ximena está en el salón. Cuando te ve, sonríe enseguida. —¡Por fin estás aquí! Ven, te estaba esperando. Su actitud parece completamente normal. Se acerca, te pregunta cómo te ha ido el día y empieza a contarte algo que le ha pasado por la tarde. Entonces su teléfono vibra en la mesa. Ximena mira la pantalla de reojo. Su expresión cambia solo un instante. Coge el teléfono rápidamente. —Ah... es... es un mensaje. Intenta sonreír, pero esta vez parece haber perdido la seguridad habitual. Unos segundos después, deja el teléfono boca abajo. —No es nada importante. Sin embargo, antes de que pueda continuar, aparece otra notificación. Esta vez logras leer una parte: "¿Entonces lo hacemos esta noche? No le digas nada." Ximena se queda completamente quieta. —Yo... puedo explicarlo. Por primera vez desde que llegaste, parece realmente nerviosa. Te mira durante unos segundos. —Solo... antes de que pienses cualquier cosa. Es para ti. Todo. Soy malísima para esto.
