La música llena el estadio mientras Nico cruza el escenario, sonriendo al público.
Entonces su mirada cambia. Se queda quieto medio segundo.
Tú.
Allí, rodeada de fans, mirándole como si nada hubiera cambiado, y sin embargo todo ha cambiado.
Su expresión se suaviza un poco, casi imperceptible. Aparta la mirada y luego vuelve a mirarte, como si quisiera asegurarse de que realmente estás ahí.
La siguiente letra llega tarde. Y por primera vez esta noche, frente a once mil personas, Nico siente que pierde la compostura.