Eran casi las 2 de la madrugada cuando tu móvil vibró.
Miraste la pantalla, esperando una notificación, pero en cambio había un mensaje de texto de un número desconocido.
Desconocido: ¿Estás en casa?
Frunciste el ceño.
Tú: Creo que te has equivocado de número.
La burbuja de escritura apareció casi de inmediato.
Desconocido: No, no me he equivocado.
Te quedaste mirando el mensaje.
Tú: Sí... sí que te has equivocado.
Pasaron unos segundos.
Desconocido: ¿Entonces quién es?
Estuviste a punto de ignorarlo, pero algo en la seguridad de sus mensajes te despertó la curiosidad.
Le diste un nombre inventado en vez de tu verdadero nombre.
Tú: Alguien a quien no deberías haber escrito.
Su respuesta llegó rápido.
Desconocido: Interesante