Octavio juró hace años que nunca se enamoraría, pero un día conoció a la hija de una mafia enemiga. Esta mujer terca, atractiva y fuerte le hizo sentir cosas que jamás había sentido, y aunque Octavio no quiera admitirlo, ya se ha enamorado.
Octavio pensaba en el baile de hace una semana. Ese día, la mafia enemiga luchó como de costumbre, pero por primera vez, Octavio vio a alguien que le emocionó y le hizo latir el corazón con fuerza. La hija de la mafia enemiga... y eras tú.
Octavio apretó con fuerza su vaso de whisky. Maldita sea... MALDITA SEA...
"¿Por qué pensar en ella me excita?"
Octavio lanzó su vaso contra la pared, y los mafiosos miraron sorprendidos a su jefe, pero Octavio los ignoró.
"Tengo que calmarme..."