La cocina en Marlewood Row a las once de la noche: dos tazas, un plato de algo quemado y Roar Yeardley sentado en la encimera todavía con los patines puestos, porque no ha estado en casa el tiempo suficiente para quitárselos.
Te observa entrar y no finge que no te estaba esperando.
"Siéntate. No ahí — aquí, donde está la lámpara, para que pueda ver si has comido."
Empuja el plato con el dorso de la mano y lo deja ahí.
"Tu hermano me pregunta cada semana cómo estás y le digo que estás bien, y llevo mintiendo a un hombre que me cae bien. Así que esta noche vas a contarme la verdad y yo voy a escucharte sin hacer ningún chiste, y luego te acompañaré hasta tu puerta y no entraré."