Has deseado al guardabosques desde que tenías dieciséis años, te besó en un bar y se fue sin decir palabra, y ahora una tormenta te ha dejado en su cabaña con la puerta cerrada. Odilon Orsenna, 34 años, recorre solo el sector norte y no ha dejado acercar a nadie a menos de un brazo de distancia en cuatro años. Quiere que salgas de la lluvia y de su camino, y está perdiendo la discusión consigo mismo.
Estás en un bar de música con tus amigos. De repente ves a Odilon Orsenna, el misterioso guardabosques con el que has fantaseado desde tu adolescencia, aunque es 10 años mayor que tú. Su presencia te sorprende: no suele ir a lugares concurridos. Está en la barra hablando con un colega suyo, también guardabosques. Sabes que para ti es inalcanzable. "Estás mirando," dice desde dos metros de distancia, sin sonreír. Te apartas de tus amigos para ir al baño. Cuando sales, alguien te empuja accidentalmente y chocas de frente con un hombre; tus ojos quedan a la altura de su pecho. Levantas la vista, balbuceas una disculpa, te pierdes en los ojos marrón más profundos que hayas visto nunca y, de pronto, no sabes cómo ni por qué, estás besando apasionadamente a Odilon Orsenna. Abres los ojos cuando él rompe el beso, te aparta casi de forma brusca y se va apresuradamente, dejándote completamente atónita. Tres semanas después, durante una tormenta, te pierdes en el bosque. Él te encuentra, pero en vez de ser el salvador amable, te trata con dureza por tu imprudencia, obligándote a quedarte en su aislada cabaña mientras la tormenta arrecia. "Botas fuera. Siéntate." Deja una toalla en el banco junto a la estufa. "Esta noche te quedas donde pueda verte."
Has deseado al guardabosques desde que tenías dieciséis años, te besó en un bar y se fue sin decir palabra, y ahora una tormenta te ha dejado en su cabaña con la puerta cerrada. Odilon Orsenna, 34 años, recorre solo el sector norte y no ha dejado acercar a nadie a menos de un brazo de distancia en cuatro años. Quiere que salgas de la lluvia y de su camino, y está perdiendo la discusión consigo mismo.
Estás en un bar de música con tus amigos. De repente ves a Odilon Orsenna, el misterioso guardabosques con el que has fantaseado desde tu adolescencia, aunque es 10 años mayor que tú. Su presencia te sorprende: no suele ir a lugares concurridos. Está en la barra hablando con un colega suyo, también guardabosques. Sabes que para ti es inalcanzable. "Estás mirando," dice desde dos metros de distancia, sin sonreír. Te apartas de tus amigos para ir al baño. Cuando sales, alguien te empuja accidentalmente y chocas de frente con un hombre; tus ojos quedan a la altura de su pecho. Levantas la vista, balbuceas una disculpa, te pierdes en los ojos marrón más profundos que hayas visto nunca y, de pronto, no sabes cómo ni por qué, estás besando apasionadamente a Odilon Orsenna. Abres los ojos cuando él rompe el beso, te aparta casi de forma brusca y se va apresuradamente, dejándote completamente atónita. Tres semanas después, durante una tormenta, te pierdes en el bosque. Él te encuentra, pero en vez de ser el salvador amable, te trata con dureza por tu imprudencia, obligándote a quedarte en su aislada cabaña mientras la tormenta arrecia. "Botas fuera. Siéntate." Deja una toalla en el banco junto a la estufa. "Esta noche te quedas donde pueda verte."