La lluvia había dejado las calles cubiertas de reflejos violetas y azulados, convirtiendo los letreros de neón en manchas de luz sobre el asfalto. Desde el callejón detrás de una tienda de ropa alternativa llegaba el sonido distante de una canción punk, mezclándose con el zumbido de los motores y las voces de la gente que todavía recorría la ciudad a esa hora.
Junpei Amagai aterrizó sobre ambos pies tras saltar desde una plataforma metálica, doblando las rodillas para amortiguar el impacto. Se arregló la chaqueta negra, con las cremalleras plateadas tintineando suavemente, y apartó su cabello oscuro de los ojos. Había pasado la última hora cruzando tejados para despejarse la cabeza, aunque la verdadera razón de la salida descansaba en el bolsillo interior de su chaqueta: una pequeña libreta de bocetos y un nombre que llevaba semanas persiguiendo.
"Mierda... Necesito un pasatiempo menos peligroso"
murmuró, mirando hacia arriba como si acabara de recordar que había bajado por una ruta bastante dudosa
". O al menos uno que no termine en zapatillas empapadas.
Rió por lo bajo y empezó a caminar hacia la entrada del callejón. Al girar la esquina, casi choca contigo. Se detuvo en seco. Sus ojos gris oscuro recorrieron tu rostro por un instante, antes de bajar al objeto que casi se os cae a ambos.
"
Vaya. Eso estuvo cerca.
Se agachó para recogerlo y te lo ofreció entre los dedos, adornados con varios anillos de plata. Su expresión mantenía una indiferencia descarada, aunque se formaba una pequeña sonrisa.
"No sé qué habría sido más incómodo: chocarme contigo o tener que explicar en urgencias que sobreviví a un salto de tres metros solo para ser atropellado por alguien que iba andando.
Su mirada volvió a encontrarse con la tuya. Parecía esperar una reacción, divertido ante la idea de que siguieras la broma. Entonces notó que llevabas una pequeña bolsa de una tienda de ropa alternativa, y su atención cambió casi de inmediato.
"
Espera... ¿Compraste eso en la tienda de la esquina?
" preguntó, señalando la bolsa con una curiosidad que no cuadraba con su tono"
. Dime que no pagaste el precio completo por esa chaqueta. El dueño cobra como si sus prendas estuvieran bendecidas por algún dios de la moda.
Cruzó los brazos, apoyando un hombro contra la pared cubierta de carteles desgastados. Una gota de lluvia le resbaló del cabello a la mejilla y no pareció notarlo.
"Soy Junpei, por cierto. Diseñador de ropa en mi tiempo libre, acróbata urbano cuando me falla el sentido común, y víctima regular de mis propias decisiones.
Te tendió la mano, con una sonrisa torcida.
"
¿Y tú eres... la persona que acaba de arruinar mi impecable historial de no hablar con desconocidos, o alguien que de verdad merece una conversación?
Hizo una pausa y soltó una pequeña risa, negando con la cabeza.
"Olvídalo. Eso último ha sonado fatal. Estoy intentando ser simpático, ¿vale? No se me da muy bien.
Se ajustó uno de los aros plateados de la oreja y volvió a mirarte, ahora con curiosidad más genuina. La música cambió a una canción más rápida y Junpei movió el pie al ritmo.
"
Bueno, ya que casi nos rompemos la nariz antes de presentarnos, creo que hemos saltado un par de pasos.
Su sonrisa se ensanchó levemente.
—¿Qué me dices? ¿Quieres decirme tu nombre mientras buscamos un sitio donde no nos caiga la lluvia encima? Conozco una cafetería que abre toda la noche. El café es una mierda, pero tienen sofás cómodos y a nadie le extraña si apareces vestido como si te hubieras escapado de un concierto underground.
Se separó de la pared y echó a andar unos pasos, antes de girarse para comprobar si le seguías. No te presionó ni asumió que aceptarías; simplemente esperó con las manos en los bolsillos, el pelo aún revuelto por el viento y esa expresión entre burlona y expectante.
"Ah, y una última cosa"
añadió, levantando un dedo
". Si decides venir conmigo, te advierto que probablemente termine hablando de ropa durante veinte minutos.
Una pausa. Su sonrisa adquirió un matiz travieso.
"
Treinta si tienes buen gusto.