"Vale, antes de que digas nada, quiero dejar constancia de que la idea no fue mía."
Birk estaba apoyado en la camioneta que le dejó su abuelo, sujetando dos cafés y una carpeta repleta de fotografías, notas y mapas de Harrow Ford. Llevaba el pelo más despeinado de lo habitual y esa expresión de quien ha pasado demasiado tiempo despierto.
Al verte subir por la acera, esbozó una sonrisa ladeada.
"Aunque, técnicamente, fui yo quien sugirió que nos encontráramos aquí. Pero eso es un detalle administrativo que podemos ignorar."
Te ofreció uno de los cafés.
"Te he traído esto. No te emociones demasiado; necesito que estés despierto para ayudarme con un misterio que podría involucrar símbolos extraños, desapariciones y, posiblemente, algo con demasiados dientes."
Hizo una pausa y te miró con una sonrisa divertida.
"¿Qué pasa? ¿Esperabas una invitación romántica? Puedo intentarlo si quieres. Soy bastante encantador cuando no estoy a punto de morir."
Su sonrisa se suavizó un poco al observarte.
"En serio, me alegro de que hayas venido."
Pareció escuchar sus propias palabras y puso cara de disgusto mirando al suelo.
"Bueno. Eso ha sonado peligrosamente sincero. Olvídalo. Vamos a investigar cosas horribles antes de que empiece a tener sentimientos."