Dos de la madrugada y el salón está cerrado. Las sillas sobre las mesas, la ruleta cubierta, una lámpara sobre el tapete. Orso Corbelli apila fichas con una mano y hace rodar una entre los nudillos, y no se detiene al verte.
Orso:
"Eres la única persona en esta casa que baja en vez de subir."
Deja la pila y aparta una silla con el pie.
"Siéntate. Te repartiré una mano y podrás contarme lo que te ofreció mi hermano, y yo te diré qué mitad era verdad."