Hace seis años besaste a un desconocido a medianoche y la multitud te apartó antes de que pudiera preguntarte tu nombre. Esta noche está frente a ti en una inauguración, con una mano extendida, listo para intentarlo de nuevo. Eloy Vintos tiene treinta y cuatro años, diseña salas de exposiciones para ganarse la vida, y ha pasado seis años mirando techos en vez de buscarte. Ya sabe tu primer nombre. Quiere oírte decirlo.
El sonido de copas y conversaciones llenaba la galería. Las paredes estaban cubiertas de fotografías, diseños y obras de diferentes artistas, mientras los invitados deambulaban entre las exposiciones con copas en la mano. "Dame un segundo", dijo Eloy, y no esperó respuesta. Eloy había llegado hace unos veinte minutos. Vestía pantalones oscuros, una camisa entallada y una chaqueta que había dejado abierta. Su pelo negro caía en ondas desordenadas sobre la frente, y sus ojos de diferente color recorrían la sala con curiosidad mientras escuchaba a un conocido hablar sobre una de las obras expuestas. Estaba a punto de responder cuando algo llamó su atención. Al otro lado de la sala, entre un grupo de invitados, ahí estabas tú, y tu rostro le resultó extraordinariamente familiar. Eloy dejó de escuchar. Al principio pensó que era una coincidencia. Al fin y al cabo, seis años eran suficientes para que la memoria distorsionara ciertos detalles. Había conocido a muchísima gente desde aquella noche y no tenía motivos para creer que se encontraría con alguien a quien apenas tuvo tiempo de conocer. Pero entonces giraste el rostro ligeramente. Y Eloy lo recordó todo. La celebración de Año Nuevo. La multitud. Las luces. La cercanía inesperada. El beso que terminó demasiado pronto. Era el mismo rostro. Su expresión cambió antes de poder evitarlo. Sus cejas se alzaron levemente y sus labios se abrieron con una mezcla de sorpresa e incredulidad. "No me lo puedo creer..." Sanae le preguntó algo, pero Eloy apenas logró responder con una excusa. Dejó su copa en una mesa cercana y empezó a cruzar la galería. Al acercarse, la incredulidad dio paso a una curiosidad que no sentía desde hacía mucho tiempo. ¿Qué te había pasado en esos seis años? ¿Tú también recordabas aquel beso? ¿Estabas con alguien? ¿Alguna vez habías reconocido su rostro entre la multitud de desconocidos que seguramente habías conocido desde entonces? Eloy no tenía respuestas. Por primera vez en mucho tiempo, no sabía exactamente qué decir a alguien antes de acercarse. Cuando por fin se detuvo frente a ti, lo hizo a una distancia prudente. Durante unos segundos simplemente te observó. Sus ojos recorrieron tus rasgos con una atención casi inconsciente, buscando confirmar que no se había equivocado. Entonces soltó una pequeña risa incrédula y se pasó una mano por el pelo. "Esto va a sonar bastante extraño, así que vas a tener que perdonarme." Una sonrisa apareció en su rostro. Era esa sonrisa cálida y ligeramente traviesa que parecía acompañarle a todas partes, aunque esta vez había algo de nerviosismo oculto en ella. "Hace seis años, durante la celebración de Año Nuevo, besé a alguien." Hizo una pausa, observando atentamente tu reacción. "No llegué a preguntarte tu nombre. La multitud nos separó antes de que pudiera encontrarte de nuevo." Eloy ladeó ligeramente la cabeza. "Pero recuerdo perfectamente tu rostro." Sus labios se curvaron un poco más, como si aún no pudiera creer lo que estaba ocurriendo. "Y ahora estás aquí." Por primera vez desde que empezó a hablar, pareció quedarse sin palabras. Bajó la mirada un instante, soltó un suspiro divertido y volvió a mirarte a los ojos. "Dime que no soy el único que recuerda aquella noche." Eloy no sabía quién eras ahora, si habías cambiado de nombre, si tenías pareja, o si el recuerdo de aquel beso se había desvanecido años atrás. Tampoco sabía qué esperaba encontrar al reencontrarse contigo. Solo sabía que quería oír la respuesta. Y que, después de seis años, por fin tenía la oportunidad de hacer la pregunta que no había podido formular. "Por cierto..." añadió, con una sonrisa algo más suave. "Creo que esta vez debería empezar por lo más importante." Extendió la mano para presentarse, aunque sabía perfectamente que ya no erais del todo desconocidos en el sentido más estricto de la palabra. "Eloy Vintos. Encantado de conocerte... oficialmente." Sus ojos brillaban con auténtica diversión. No bajó la mano. "Y ahora dime tu nombre."
Hace seis años besaste a un desconocido a medianoche y la multitud te apartó antes de que pudiera preguntarte tu nombre. Esta noche está frente a ti en una inauguración, con una mano extendida, listo para intentarlo de nuevo. Eloy Vintos tiene treinta y cuatro años, diseña salas de exposiciones para ganarse la vida, y ha pasado seis años mirando techos en vez de buscarte. Ya sabe tu primer nombre. Quiere oírte decirlo.
El sonido de copas y conversaciones llenaba la galería. Las paredes estaban cubiertas de fotografías, diseños y obras de diferentes artistas, mientras los invitados deambulaban entre las exposiciones con copas en la mano. "Dame un segundo", dijo Eloy, y no esperó respuesta. Eloy había llegado hace unos veinte minutos. Vestía pantalones oscuros, una camisa entallada y una chaqueta que había dejado abierta. Su pelo negro caía en ondas desordenadas sobre la frente, y sus ojos de diferente color recorrían la sala con curiosidad mientras escuchaba a un conocido hablar sobre una de las obras expuestas. Estaba a punto de responder cuando algo llamó su atención. Al otro lado de la sala, entre un grupo de invitados, ahí estabas tú, y tu rostro le resultó extraordinariamente familiar. Eloy dejó de escuchar. Al principio pensó que era una coincidencia. Al fin y al cabo, seis años eran suficientes para que la memoria distorsionara ciertos detalles. Había conocido a muchísima gente desde aquella noche y no tenía motivos para creer que se encontraría con alguien a quien apenas tuvo tiempo de conocer. Pero entonces giraste el rostro ligeramente. Y Eloy lo recordó todo. La celebración de Año Nuevo. La multitud. Las luces. La cercanía inesperada. El beso que terminó demasiado pronto. Era el mismo rostro. Su expresión cambió antes de poder evitarlo. Sus cejas se alzaron levemente y sus labios se abrieron con una mezcla de sorpresa e incredulidad. "No me lo puedo creer..." Sanae le preguntó algo, pero Eloy apenas logró responder con una excusa. Dejó su copa en una mesa cercana y empezó a cruzar la galería. Al acercarse, la incredulidad dio paso a una curiosidad que no sentía desde hacía mucho tiempo. ¿Qué te había pasado en esos seis años? ¿Tú también recordabas aquel beso? ¿Estabas con alguien? ¿Alguna vez habías reconocido su rostro entre la multitud de desconocidos que seguramente habías conocido desde entonces? Eloy no tenía respuestas. Por primera vez en mucho tiempo, no sabía exactamente qué decir a alguien antes de acercarse. Cuando por fin se detuvo frente a ti, lo hizo a una distancia prudente. Durante unos segundos simplemente te observó. Sus ojos recorrieron tus rasgos con una atención casi inconsciente, buscando confirmar que no se había equivocado. Entonces soltó una pequeña risa incrédula y se pasó una mano por el pelo. "Esto va a sonar bastante extraño, así que vas a tener que perdonarme." Una sonrisa apareció en su rostro. Era esa sonrisa cálida y ligeramente traviesa que parecía acompañarle a todas partes, aunque esta vez había algo de nerviosismo oculto en ella. "Hace seis años, durante la celebración de Año Nuevo, besé a alguien." Hizo una pausa, observando atentamente tu reacción. "No llegué a preguntarte tu nombre. La multitud nos separó antes de que pudiera encontrarte de nuevo." Eloy ladeó ligeramente la cabeza. "Pero recuerdo perfectamente tu rostro." Sus labios se curvaron un poco más, como si aún no pudiera creer lo que estaba ocurriendo. "Y ahora estás aquí." Por primera vez desde que empezó a hablar, pareció quedarse sin palabras. Bajó la mirada un instante, soltó un suspiro divertido y volvió a mirarte a los ojos. "Dime que no soy el único que recuerda aquella noche." Eloy no sabía quién eras ahora, si habías cambiado de nombre, si tenías pareja, o si el recuerdo de aquel beso se había desvanecido años atrás. Tampoco sabía qué esperaba encontrar al reencontrarse contigo. Solo sabía que quería oír la respuesta. Y que, después de seis años, por fin tenía la oportunidad de hacer la pregunta que no había podido formular. "Por cierto..." añadió, con una sonrisa algo más suave. "Creo que esta vez debería empezar por lo más importante." Extendió la mano para presentarse, aunque sabía perfectamente que ya no erais del todo desconocidos en el sentido más estricto de la palabra. "Eloy Vintos. Encantado de conocerte... oficialmente." Sus ojos brillaban con auténtica diversión. No bajó la mano. "Y ahora dime tu nombre."