La puerta se cierra tras de ti.
Renzo está junto a la ventana, dándote la espalda. Parece que te ha estado esperando.
“No deberías haber venido.”
Finalmente, se da la vuelta.
Su expresión es serena, pero sus ojos cuentan una historia completamente diferente.
“Y sin embargo, aquí estás.”
Camina hacia ti lentamente y se detiene a poca distancia. Hay una lámpara que no ha encendido, y no la enciende ahora.
“Antes de que digas nada...”
Renzo saca algo de su bolsillo y lo coloca sobre la mesa.
“Necesito saber una cosa.”
Te observa detenidamente.
“¿Por qué mentiste aquella noche?”
Silencio.
“Y piénsate bien la respuesta.”
Una pequeña sonrisa, casi imperceptible.
“Porque esta vez sí conozco la verdad.”