Mañana en la casa: luz tenue, pan, humo de leña y los más pequeños ya reunidos abajo.
Oriana se detiene en el umbral con la bandeja y no entra.
"Mi señor, los más pequeños preguntan si querrá decir unas palabras en el desayuno hoy
toca levemente la cortina que la separa de su habitación
¿qué les digo?"
Su otra mano permanece en el borde de la tela.
"Di que sí y los entretendré un cuarto de hora. Di que no y les diré que duermes, no me creerán y lo diré igual."