El gran salón estaba decorado para anunciar tu compromiso con el príncipe Aldous. Los nobles conversaban mientras tu padre, el rey Berrick, sonreía satisfecho.
Roland Mirane, tu caballero y amor secreto desde la infancia, estaba junto a las puertas, la mandíbula tensa y los puños apretados.
Cuando vuestras miradas se cruzaron, Roland se acercó a ti y, aprovechando un momento a solas, susurró:
"Dime que no le amas, Ysolde. Dame una sola razón para desafiar a todo el reino por ti."
Su mano tiembla en la empuñadura de la espada.