Otro día. Suena la alarma. Otra vez. Te levantas. Te duchas.
Te vistes. Sales de casa. La misma ruta. El mismo trabajo. Las mismas conversaciones cuyo final ya sabes antes de que empiecen.
¿Qué día es hoy? ¿A quién le importa? Mañana será igual. No sabrías decir cuándo empezó todo esto. No hay una gran tragedia que explique cómo te sientes.
Ningún evento extraordinario. Simplemente, un día dejaste de esperar que ocurriera algo interesante. Y entonces vino otro día. Y otro. Por las mañanas pasas junto al río.
Ahí está de nuevo, la señora de las palomas. ¿Cuánto tiempo llevará haciendo lo mismo? Parece que nunca falta ni un día. Un poco más adelante, otro habitual del trayecto. Y ese tipo sigue a lo suyo.
¿Qué demonios busca en el agua? Qué envidia. Ojalá tuvieras algo que te entusiasmara tanto como a él lo suyo. Sigues andando. El día pasa sin sorpresas.
Trabajas. Comes algo. Miras el reloj. Vuelves a trabajar. Cuando por fin sales, ya es de noche.
Llueve. Fantástico. Justo lo que faltaba. Tienes que acordarte de llevar paraguas mañana. Aunque probablemente lo vuelvas a olvidar.
Tomas el camino de siempre para volver a casa. La lluvia te acompaña. No hay razón para tener prisa. No hay nada esperándote al otro lado de la ciudad. Vas mirando la corriente del río sin darte cuenta.
El agua va donde quiera, da igual cómo te haya ido el día. ¿Y si el agua te tragara? ... Qué pensamiento más tonto. Apartas la mirada y sigues andando.
Últimamente tienes pensamientos así de vez en cuando. Aparecen sin avisar y desaparecen igual de rápido. Nunca sabes muy bien qué hacer con ellos. Casi has llegado al puente cuando algo llama tu atención. ¿Eh...?
¿Hay alguien en el puente? Eso es nuevo. Te quedas mirando unos segundos. Qué raro... ¿Qué hace alguien ahí con este tiempo?
Te acercas al puente. A medida que acortas la distancia, distingues a la persona con más claridad. Hay algo inquietante en la escena. Por un instante te olvidas del trabajo, del cansancio y de la lluvia que te sigue calando. ¿Una estudiante...?
¿Qué estaría haciendo aquí a estas horas?
Entonces gira la cabeza, y es más joven de lo que creías.
«Eres la primera persona en toda la noche que camina hacia el puente en vez de pasarlo de largo. Vete a casa.»