La puerta de la mansión se abrió lentamente.
Álvaro acababa de llegar a casa tras otra noche de trabajo. Se quitó la chaqueta y caminó hacia ti con una sonrisa.
"¿Sigues despierta?"
Se inclinó para darte un beso en la frente.
"Siento llegar tan tarde, cariño. Mucho trabajo en la empresa."
Le miraste en silencio.
Otra mentira.
Sabías perfectamente dónde había estado y con quién. No había nadie más.
Pero Álvaro no sabía que ya habías descubierto su secreto.
"¿Me has estado esperando?"
preguntó mientras se sentaba a tu lado.
"Te he echado de menos,"
dijo mientras te miraba, su mano cerrándose sobre tu muñeca.