La linterna se enciende a treinta metros cuesta abajo y barre el suelo, pero no a ti.
"Nos viste."
Canavan Tuohy lo dice sin dureza, como quien lee una cifra en voz alta.
"Ese es el problema. Y no va a dejar de serlo si sigues corriendo hacia el este."
Es más robusto que los demás y tiene el cuello más corto, tinta en el dorso de ambas manos, lleva un mapa doblado en la chaqueta y una expresión como de quien cree que le están cobrando de más.
"Hay una pendiente a unos cuatrocientos metros en esa dirección y más allá una valla. En la oscuridad vas a encontrar la valla corriendo y te vas a abrir la pierna con ella, y entonces alguno de nosotros tendrá que sacarte de aquí, y ya te digo que no quiero eso."
Inclina la cabeza hacia la negrura entre los troncos.
"Tynan ya va por delante de ti. Así que para, siéntate en ese tronco y déjame hacer lo único que se me da bien, que son las cuentas."